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| Sala de Madrid (Tres Cantos ) 2006 |
Mi relación con el mundo de la espada comienza cuando me convierto en miembro de la Asociación Española de Esgrima Antigua. Dado que en ésta misma teníamos serias dificultades para abastecernos de espadas de entrenamiento con los requisitos que exigíamos, a precios asequibles y en un plazo de tiempo lo más breve posible o para poder reparar con rapidez las hojas y guarniciones que se rompen o estropean, comencé a reparar yo mismo algunas guarniciones en mi pequeño taller personal.
Resuelto el primer el problema, y dado que tenía experiencia en trabajo con metales y habilidad para reparar o personalizar nuestras armas, decidí lanzarme directamente a la tarea y montar mi propio taller en Madrid.
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| Taller (encajando guarnición de ropera) |
Actualmente estoy haciendo guarniciones, espadas roperas, espadas de una mano y mano y media, dagas, cuchillos y todo el amplio abanico de armas de entrenamiento o personalizadas que me son solicitadas, trabajando también la guarnicionería relacionada con ello; vainas, cinturones, tahalíes, talabartes, coletos de protección, etc,.
Todos los productos son de fabricación propia, y los adapto al máximo posible a las características propias de cada esgrimista (dimensiones, peso del pomo, tamaño de la empuñadura), ajustándolas también a determinadas necesidades puntuales (armas para zurdos, adaptaciones para personas con alguna limitación física, como por ejemplo un brazo débil o con problemas para recuperar la punta de la espada.).
Esto ha sido posible gracias a que yo mismo soy esgrimista, conozco el manejo de la espada y el porqué de cada elemento de la misma, y estoy constantemente indagando y escuchando las opiniones y consejos tanto del Maestro como de los expertos en armas blancas y el resto de compañeros esgrimistas para poder mejorar cada vez más los productos.
Finalmente, y de forma muy personal, quisiera aprovechar estas líneas para expresar mi más sincero agradecimiento a mi mentor y asesor el Dr. Marc Gener, sin el cual aún estaría machacándome los dedos; al Maestro Alberto Bomprezzi por creer en mí, apoyarme en mis primeros pasos y enseñarme a esgrimir una espada debidamente; a D. Rodrigo González por su empuje y consejos; a D. Óscar Torres por su consejo y apoyo, y en resumen a todos los compañeros, compañeras, amigos y amigas que me han respaldado y animado en esta fascinante aventura.
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